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Valsequillo celebró en la tarde del miércoles el tradicional Entierro de la Sardina, un acto cargado de simbolismo con el que se puso el punto final al Carnaval y se dio la bienvenida a la Cuaresma.
La comitiva partió desde la plaza, donde vecinos y vecinas, vestidos de luto —aunque con el humor propio de la ocasión— iniciaron un animado pasacalles por las calles del municipio. Entre risas, ambiente festivo y espíritu de convivencia, la sardina fue despedida como manda la tradición, en un acto que mezcla sátira y sentimiento popular.
Tras el recorrido, la jornada concluyó con la despedida simbólica de la sardina y un ágape compartido en el salón, donde no faltaron la charla y el buen ambiente. Una vez más, la participación vecinal fue la gran protagonista, manteniendo viva una tradición que forma parte de la identidad del municipio.

Vecinos de Valsequillo despiden a la sardina en el tradicional pasacalles del Miércoles de Ceniza.
El Carnaval que se resiste a irse
Aunque el Miércoles de Ceniza marca oficialmente el final del Carnaval en muchos lugares, en otros pueblos la fiesta se prolonga hasta el próximo domingo con la celebración del Domingo de Piñata.
Esta jornada suele incluir nuevos pasacalles, concursos de disfraces y actividades populares, convirtiéndose en el último gran encuentro carnavalesco antes de cerrar definitivamente el ciclo festivo.
En algunas localidades, además, se celebra la quema del Dios Momo, figura que representa el espíritu burlón y desenfadado del Carnaval. Su quema simboliza la despedida del exceso y la sátira, poniendo el broche final a unas fiestas que combinan tradición, ironía y participación ciudadana.
Valsequillo cumplió con su cita el miércoles, pero el espíritu carnavalesco sigue vivo en muchos rincones. Porque si algo demuestra esta tradición es que el Carnaval, antes de marcharse, siempre se despide por todo lo alto.





























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