Me han servido en bandeja de plata mi propia venganza. Estoy en lo cierto: que corren ciertos rumores, que me he vuelto loco, que escupo veneno del malo por mi boca, que pocas son las atenciones entre mi cuerpo y mi mente.
Tal vez no me he brindado lo suficiente a ciertas personas que realmente me necesitan y requieren de mi ayuda. Es obvio que no soy capaz, en algunas ocasiones, de controlar mis emociones.
La última entrevista con el diablo fue para tratar mis miedos de caer otra vez en los infiernos. El negacionismo a negociar con Lucifer en ser yo mismo. Era el egoísmo imperfecto de seducir las almas más lúcidas, siendo yo mi propio rehén.
Ahora entiendo que tu sonrisa puede más de mis ganas de conseguir que mis sueños cohabiten con mi cobardía, de las ganas de decirte te quiero sin pensar el qué dirán, a pesar de algunos clichés impostada por la sociedad, cada vez más experta en atribuir epítetos y calificativos a las formas de amar de cada uno.
No sé si estoy hecho para el amor. Jamás he concebido que desde mi oscuridad se pudiera hallar el destino de descubrir cosas nuevas. En la soledad no deseada se puede circunscribir la realidad de mi locura; no quiere retener ni poseer nada que no sea merecido.
Intento ser feliz a mi manera, con mis inquietudes y sentimientos, y al irme con mi consciencia tranquila cuando me toque dejar este mundo. Un mundo más con esa pausa y ha ese rubor de ser algunas veces cursi y hacer cosas que jamás hubiese hecho por otras cosas que por eso amor incandescente cuando las almas quieren oír y embelesarse al ritmo de las olas más lúcidas y coherentes.
Y encontrando el sentido, y dispuesto a quedarme y a quemarme aquí en el infierno, y con esa escalera donde trepo camino de mi lecho, me demuestro una vez más que soy capaz de llegar a ser la mitad de ese demonio que habita en mi mente y me hace ser el hombre más perverso del mundo, pero estoy seguro de que Lucifer no me va a dejar caer, que me dará otra oportunidad para salir de esta maldita cárcel mental, donde mi autoestima se destruye y se diluye con un azucarillo, mientras la guerra diaria viene después, y al que estaré dispuesto a luchar y batallar contra mis diablos.
Al diablo con el diablo, y nunca sentí que peligrara nada, porque mientras las calles duermen, mi cabeza vuela en la dirección correcta de tus labios, y que haya menos dolor entre tu boca y mi boca.
Espero que esta locura no sea culpa mía, sino de los abrazos correctos y de las caricias perfectas para nunca marcharme de tu lado.
Por último, tras el cara a cara con el diablo, he decidido salir de los infiernos a esa rutina diaria que es la vida, y decirle a mi Julieta, como diría la leyenda de la música en español de todos los tiempos, Joaquín Sabina: “Yo también sé jugarme la boca por ti”.
Desde entonces no me preocupa lo que digan de mí y de mi vida.
Soy feliz siendo yo mismo, con mis errores y mis aciertos.
Pero siempre dejando un mensaje directo y de frente:
“La vida es muy bonita para tratarla algunas veces de malas maneras y por orgullo permanecer en esa cárcel donde el ego se concentra y el alma calla para siempre”.
Vive y deja vivir, ese es mi lema y la conclusión que saqué tras el cara a cara con el diablo.
MOTIVA-TÉ TRAS ESTE CARA A CARA CON EL DIABLO
Y TÚ, ¿ESTÁS MOTIVADO?
¿TE ENCUENTRAS MOTIVADO O MOTIVADA?
MOTIVA-TÉ CON ESTOS ARTÍCULOS SOBRE REFLEXIONES Y PENSAMIENTOS EMOCIONALES PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO
SERGIO DELGADO CINTAS





























0 comentarios