InfoGuadiato
¿Qué está ocurriendo con los residentes de Peñarroya-Pueblonuevo? La sensación de abandono es ya generalizada y, en algunas zonas del municipio, directamente insoportable. La parálisis urbanística y el caos en el mantenimiento de las calles han convertido a barrios enteros en espacios degradados, impropios de un municipio que cumple religiosamente con sus obligaciones fiscales.
No existe una plataforma ciudadana activa que canalice las quejas. Las asociaciones de vecinos no están gestionando las injusticias derivadas de la dejadez de la administración local y las demandas de vecinos y vecinas son, en demasiadas ocasiones, ignoradas. La empatía institucional brilla por su ausencia.
Mientras en otros pueblos y ciudades los ciudadanos se organizan y son escuchados, en Peñarroya-Pueblonuevo quienes sostienen el municipio con sus impuestos no reciben a cambio ni respeto, ni soluciones, ni un trato humano. Conviene recordarlo con claridad: los funcionarios y cargos públicos están al servicio de la ciudadanía. Son empleados públicos, no enemigos, pero tampoco figuras intocables. Cuando no cumplen, se están vulnerando derechos básicos.

Basta con darse una vuelta por la parte alta del distrito de Peñarroya para comprobar una realidad que debería sonrojarnos: calles en estado lamentable, alcantarillas atrancadas, olivos creciendo donde debería haber aceras, tuberías de agua a la vista y areneros colapsados que bloquean accesos y más bien parecen cochineras que infraestructuras urbanas.

Las calles Perdón, Alegría, Maldonado y Prolongación Juan Varela pueden ser desconocidas para una gran mayoría, pero no por ello merecen estar abandonadas. Allí viven vecinos que sufren humedades constantes en sus viviendas, patios encharcados y riesgos innecesarios cada vez que llueve, todo como consecuencia directa de la falta de mantenimiento.

Habrá quien intente justificar esta situación afirmando que estas calles llevan así desde hace años. No es cierto. Otros equipos de gobierno sí buscaron soluciones y llegaron a adecentar esta zona dentro de sus posibilidades. Sin embargo, sus mandatos se vieron interrumpidos, impidiéndoles continuar con el trabajo iniciado. Utilizar el paso del tiempo como excusa solo sirve para ocultar la falta de gestión y de voluntad política actuales.

Es evidente que un adecentamiento integral tiene un coste elevado, pero resulta incomprensible que ni siquiera se apliquen soluciones provisionales y perfectamente viables: rellenar y compactar firmes, enfoscar terraplenes con mortero para evitar desprendimientos, limpiar cunetas y garantizar accesos seguros. No se pide lujo, se pide responsabilidad.

Ante este panorama, la pregunta es inevitable: ¿para qué sirve la Concejalía de Urbanismo? ¿Qué zonas visita? ¿Dónde se refleja su trabajo diario? Porque en estas calles, desde luego, no.
Peñarroya-Pueblonuevo no puede seguir normalizando el abandono ni la desidia. Gobernar no es mirar hacia otro lado. Gobernar es escuchar, actuar y respetar a quienes mantienen vivo el municipio. Y hoy, demasiados vecinos sienten que ese respeto no existe.





























Tengo que darle las gracias a INFOGUADIATO, por el artículo que ha hecho de la parte alta del distrito de Peñarroya, para que se de cuenta el equipo de gobierno, y la asociación de vecinos de Peñarroya y protección ciudadana, de las necesidades que está pasando una familia, con muchas humedades en su vivienda, por no tener las calles urbanizadas y canalizadas, de la parte alta de Peñarroya.
Un verdadero desastre, parece ser, que estos politiquillos que tenemos no están a la altura, creo que se lo tienen demasiado creído, ya se lo he recordado en otras ocasiones, que la obligación de los mandatarios de turno es, por ley, trabajar por y para el bien de los ciudadanos, y la obligación de los ciudadanos, es pagar los impuestos, que de los cuales, ellos se ponen el sueldo, más gastos de representación, también decir que se lo tienen bastante creído, hay un refrán que dice lo siguiente, torres más grandes han caído, y como no puede ser de otra manera, estos también caerán.
Ya han caido