Los usuarios de la estación de autobuses de Peñarroya-Pueblonuevo están cansados. Cansados de esperar, de mojarse, de pasar frío… y, sobre todo, de que su Ayuntamiento siga sin dar una solución a un problema tan básico como garantizar un refugio digno mientras llega el transporte público. La realidad es evidente: la estación lleva demasiado tiempo cerrada al público, y quienes dependen de ella se ven obligados a soportar lluvia, viento y temperaturas extremas como si esto fuera normal.
Quienes gobiernan prometieron eficiencia, cercanía y resolver los problemas del día a día. La imagen actual de la estación contradice por completo ese discurso. Los vecinos no lo dicen con suavidad: es una vergüenza.
Para colmo, en un pleno reciente la alcaldesa llegó a presumir de haber logrado adjudicar el bar de la estación, presentándolo como un logro personal. Bien, si tan orgullosa está del avance…
¿qué está esperando para rematar las actuaciones necesarias y permitir de una vez su apertura al público?
No tiene sentido celebrar una adjudicación que, en la práctica, no ha servido para absolutamente nada porque el edificio sigue cerrado.
Mientras se adecenta el espacio y se completa la instalación, la pregunta sigue siendo la misma:
¿por qué no se abre el edificio provisionalmente para que los usuarios puedan resguardarse, sentarse o usar un baño?
No hablamos de exigir grandes inversiones ni de inaugurar nada: hablamos de abrir una puerta. Nada más.
Los ciudadanos no deberían estar buscando cobijo bajo marquesinas estrechas, ni mendigando un sitio donde protegerse del frío o la lluvia. Y mucho menos tener que aguantar horas sin un servicio básico como un aseo público. Esto sucede en una estación que, en teoría, ya está equipada y pensada precisamente para servir a la población.
El Ayuntamiento conoce el problema. Los usuarios lo han repetido una y otra vez. Y, aun así, la estación sigue cerrada, sin señales de voluntad para ofrecer una solución inmediata.
Peñarroya-Pueblonuevo merece servicios públicos en funcionamiento, no edificios apagados y vecinos tiritando en la calle. Si el equipo de gobierno quiere presumir de gestión, este sería un buen punto de partida: abrir la estación y dejar de tratar a los usuarios como si fueran una molestia.
Porque es mucho pedir que una estación funcione al 100%, pero es muy poco pedir que, al menos, se pueda entrar.
Juan Manuel Cabanillas Ruiz






























Mejor es que el pueblo se levante y echemos fuera de nuestro ayuntamiento a esta clase de gente. Gran parte de lo que ocurre es culpa del propio pueblo al no reaccionar ante este y otros tipos de cosas. Y mientras la oposición a verlas venir, esa es otra.
Una estación de autobuses financiada con fondos públicos con una inversión de 350.000 euros Aportación de la Diputación Provincial 270.000 euros .Aportación del Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo 80.000 euros .Inversión total 350.000 euros Fue inaugurada por Susana Díaz en el año 2017 .Ocho años mas tarde como pasa con todo un lugar abandonado
Si hay algo entre otras cosas que plantea este periódico es lo que NO plantea la oposición que parece que no ve nada en este pueblo ,que ni existe .Se convierte en compliceS de todo lo que sucede ,como una pieza mas de esas formas de gobernar tan patéticas e ineficaces donde al ahora tu ,luego yo y así seremos felices los cuatro es una tónica rancia y mezquina que llevan practicando durante décadas Y el pueblo los soporta ,como parte final del juego
Nadie comprende nada pero todo está muy bien orquestado y medido
Eso es la Politica OOOle
Los malos politicos hacen malos a los demas politicos y a la politica