Me gustan los lugares cálidos y acogedores. Resulta curioso que, a veces, el mejor rincón del mundo sea una casa encendida.
Una casa familiar donde nos sentimos plácidamente tranquilos y felices. Un hogar que asumimos como parte de nuestras vidas, como un refugio cotidiano al que siempre regresamos.
He visto pasar mi vida dentro de una casa en la que me he sentido a gusto y en paz. Un lugar donde transcurre gran parte de mi existencia. Entre sus paredes he llorado y he reído; también me he enfadado y he sentido rabia, pero nunca he perdido del todo la sonrisa.
Aunque en algunos momentos he estado ausente, esta casa me ha enseñado conceptos poderosos: la constancia, la resistencia y la importancia de no venirme abajo. Todo lo que he sembrado en esta casa encendida, donde cultivo cuerpo y mente, es fruto de una perseverancia continua y sincera. Gracias a ello, hoy me reconozco en estas líneas, en este espacio cálido y acogedor, tan mío como tuyo.
La casa encendida es ese lugar donde los sueños pueden hacerse realidad. Como escribió John Dryden:
«El hogar debe ser el refugio sagrado de la vida».
Y ese hogar nace de la ternura y la generosidad de quienes nos enseñan que una casa encendida es un espacio donde habitan el alma y la pasión.
Un tesoro universal que, hoy más que nunca, debemos apreciar y conservar.
Hogar, dulce hogar.
LA CASA ENCENDIDA
Motívate en la casa encendida, donde las emociones son cálidas y acogedoras.
Y tú, ¿estás motivado?, ¿te encuentras motivada?
Reflexiona, siente y comparte estos pensamientos emocionales con los lectores y lectoras de Infoguadiato.
Sergio Delgado Cintas





























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