Me toca profundamente el alma pensar en aquellas personas que lo perdieron todo en la catástrofe de la DANA de finales de octubre del año pasado.
Nadie podrá recuperar las vidas que se llevó esa fuerza de la naturaleza, que en forma de fuertes tormentas, riadas y desbordamientos de puentes como el de Pueyo o el de Requena, hizo trizas miles de sueños y hogares.
La indulgencia —o más bien negligencia— de algunos dirigentes políticos, tanto autonómicos como nacionales, dejó prácticamente sin nada a muchos valencianos.
Y esto lo digo sin ánimo de crítica destructiva: es bien sabido que a los políticos se les llena la boca prometiendo partidas importantes de los presupuestos para los valencianos. Unos presupuestos que, sin embargo, no han sido aprobados, y seguimos con los mismos que regían bajo Mariano Rajoy, custodiados entonces por el exministro de Hacienda y Presupuestos, Cristóbal Montoro.
Pero ahora ya nadie quiere saber nada de la DANA. Como ocurrió con los del volcán de La Palma, con Filomena en Madrid, o con la riada de Menorca.
Me duele pensar en todas esas familias que lo han perdido todo, que siguen esperando un hogar o las ayudas de las administraciones públicas, mientras el Gobierno, como dicen los catalanes, se debate en decidir si es “puta o Ramoneta”.
Ojalá nunca olvidemos estas desgracias. Como español, me avergüenzo muchas veces de quienes nos representan, erguidos en un narcisismo impoluto, implorando a los cuatro vientos que todo marcha bien, cuando la realidad es muy distinta.
Algunos, cada día, lloran lágrimas de sal, mientras otros derraman lágrimas de cocodrilo.
Siempre con Valencia y con los españoles.
Que nadie os eche nunca en el olvido.
M’EXPRESO ECHANDO CONTIGO UNAS LÁGRIMAS DE SAL.
¿Y TÚ, TE EXPRESAS?
¿A QUÉ ESPERAS PARA LEER ESTA NUEVA CÁPSULA EMOCIONAL, EN EXCLUSIVA PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO?
SERGIO DELGADO CINTAS





























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