Para estos días festivos y de delirios incontenidos, paseando por nuestro recinto ferial, hay un lugar de la calle principal, a media altura de la calle Peñas Rojas, que fue un lugar sagrado y venerado por sus parroquianos clientes del “Restaurante-Bar Marcelo”, hoy reconvertido en un lugar de tapeo, rebautizado como “+ k tapas”.
Volviendo a esa nostalgia del “Bar Marcelo”, regentado por sus dueños Marcelo Hidalgo y Míguela Pérez, dieron décadas por el buen gusto gastronómico que todos sus cuatro hijos supieron seguir sus pasos detrás de un mostrador. Tanto Miguel Ángel, Emilio, Marcelo y Julián han seguido con ese éxito en nuestro municipio y fuera de él.
Hoy, miércoles de feria de Peñarroya, nuestro homenajeado no es ni más ni menos que nuestro empresario hostelero que lleva toda una vida entregada al servicio de sus vecinos y vecinas: Miguel Ángel Hidalgo Pérez.
Miguel Ángel Hidalgo sigue siendo ese niño mayor que sintió la llamada experimental del trabajo en silencio, aquel trabajo invisible e indivisible que no se ve, pero que todo el mundo nota en sus imprescindibles manos, en todos los platos que elabora con cariño y esmero desde hace más de cuarenta años en el bar del surtidor de Ramón Hernández, llamado “Bar Restaurante Estación de Servicio”.
Un Restaurante-Bar donde elijas lo que elijas para degustar, todo lleva la firma de la sangre hereditaria de Marcelo, pero sobre todo de Míguela, una mujer que siempre ha estado y ha sido testigo de los éxitos de Miguel Ángel.
Como un caballo domado a ojos de Julia Cascos, esa idílica señal del destino que hizo que el doctorado en el silencio hablara de esas cosas tan importantes como es el amor, y pasar de ser unas palabras cursiles para amarse bien y prometerse ese amor eterno, que acabaría dándole tres triunfos y salir a hombros por la puerta grande.
Sus tres hijas —Julia, Sandra y Ángela—, como sus dos nietos de su hija mayor Julia, le hacen desvivirse y pensar más en el silencio y doctorarse en el vacío de las palabras bien elaboradas, pero que a la postre son huecas.
Quizás nos adelantamos en crear ciertas suspicacias sobre por qué se le hace este tributo novelado a Miguel Ángel Hidalgo. Nosotros contestaremos: porque es una leyenda viva nuestro querido “Mandril”. En el negocio de las amistades impostadas nos podemos encontrar con un hombre que va de frente, con su cabeza alta y una dilatada carrera empresarial a ritmo de los viejos rockeros, y como los buenos toreros de pura raza y casta, todavía es muy temprano para cortarse la coleta. Mientras la muletilla siga entrando limpiamente y no pinche en hueso —señal de que le tienen que dar el descabello—, conlleva eso el típico y normal cabreo del torero que quiere siempre las dos orejas y el rabo.
Y siempre ha tocado pelo, y ha sabido torear en todas las plazas: en las plazas del placer y a lo que le lleva a lo prohibido. Un Miguel Ángel con siete vidas, y una vida en la corte terribleña con su negocio familiar, y con su mujer como gran compañera de trabajo y de estudio para que entiendan los demás que todo ese ruido mundano y diario se le aplaca con silencio, silencio y más silencio.
Miguel Ángel Hidalgo es digno de que se le haya realizado este tributo porque, además de ser un vecino y amigo ejemplar, forma parte de nuestra historia, y como toda su familia, merecen todos nuestros respetos y admiración.
Como gran aficionado al Athletic de Bilbao, le decimos que ¡ganar como gana el Athletic Club es otra cosa!
Pues eso ha sido otra cosa y otra emoción encontrada el poder escribirle este artículo a una persona admirable, y que seguro le hará mucha ilusión.
Todo lo demás es silencio. Y en ese silencio trabaja a diario nuestro tributado de hoy, miércoles.
Te queremos mucho, amigo y vecino.
Te lo mereces, Miguel Ángel.
SERGIO DELGADO CINTAS





























Mi cariño para Miguel Ángel,alias «Córdoba»en la mili y más especial en las islas chafarinas. Un señor de los pies a la cabeza y un amigo para toda la vida.
Un abrazo para el , para Julia otra persona genial y para sus hijas y nietas…
Un abrazo gigante para mí amigo Miguel Ángel más conocido en chafarinas por el Córdoba.
Un tío de la cabeza a los pies y un gran gran amigo y buena persona.
Un saludo para Miguel Ángel, para su mujer Julia y un saludo para sus hijas y nietas.
Espero pasarme por su restaurante en breve y poder darle un abrazo.
Grande grande Miguel Ángel.