Va camino de cinco meses. Cinco meses sin poder saludarte, sin conversar a todas horas. Cinco meses sin el beso de buenas noches. Parece mentira, pero es real: no volveré a verte en esta vida. Quizás, en la otra, nos reencontremos.
Es duro y complejo aceptar que ya nada será lo mismo sin ti. Pero una cosa tengo clara: por ti cuidaré de papá y de la tita. Aunque no estés presente, te siento tan cerca que me haces ver que la vida debe escribirse con letras de oro.
Despedirme bien, a tiempo, y poder decirte todo lo que siento a través de estos escritos me permite seguir siendo partícipe de tus alegrías en el cielo.
A galope del rugido del viento, mientras las hojas caen y las aguas vuelven a su cauce, esta tierra donde viviste hasta hace cinco meses sigue viva y tu buena vibra nos acompaña cada día.
Vendrá el frío invierno, llegará un nuevo año y caminaremos juntos. Lo próximo será la primera feria de Peñarroya sin ti, pero seguiremos recordándote todos los días de nuestras vidas.
He soñado varias veces contigo, y aunque tu pérdida me pesa, me siento feliz de poder seguir haciendo lo que más me gusta: escribir.
Escribir para ti, como en este nuevo artículo emocional de MOTIVA-TÉ, porque tú también eres motivo de motivación, donde plasmo reflexiones y pensamientos.
Casi cuarenta años a tu lado hicieron realidad todos mis deseos. Toda mi gratitud, cariño y respeto hasta donde estés. El cielo ha sabido recibir a su mayor estrella.
Te quiero infinito, mamá. Nunca te olvidaré. Algún día nos volveremos a abrazar y besar, como hacíamos cada día, en otro lugar donde bailan los cometas y cae la lluvia de asteroides.
SEMPITERNO
NO ES UN ADIÓS…ES UN HASTA LUEGO
Sergio Delgado Cintas





























0 comentarios