Hay palabras que son prohibitivas, como la palabra muerte.
Quizás la vida no nos ha preparado para perder. Nos han enseñado y adoctrinado en las ganancias, en alcanzar los objetivos, en llegar al margen y cuadrar los números.
Y así, perdemos la ocasión de vivir la vida de forma placentera, ajenos a ese ruido de fondo que siembra y sesga nuestras cabezas.
Los brazos de papá, los besos de mamá, los abrazos de un hermano o hermana, y las ganancias que ha obtenido ese hijo o hija a lo largo de su vida.
Quedémonos con las ganancias de ese ser que se ha ido, con lo que ha obtenido a lo largo de su existencia. A pesar de que ese ángel se ha marchado, lo ha hecho para inspirar al Rey de Reyes allá en el cielo y tocarle sutiles melodías.
Son pocos los elegidos que se van sembrando una gran cumbre de cosecha de amigos y de tanto amor recíproco, que todos quedamos siervos de la pobreza y en la desnudez ante el lecho de muerte escribimos una última nota:
“Gracias, Dios, por haber existido.”
Haciendo una recopilación entre la vida y la muerte, y reflexionando sobre lo que debemos y no debemos hacer, reconocemos esa mala costumbre de exigirle a la vida más de lo que nos da. Es un pecado vivir con los ojos cerrados, ocultando nuestras debilidades. Pero una cosa ha dejado claro el Señor: ha sido llamado para cubrir de esperanza a sus familiares y amigos.
Querido Manu, no has temido a la muerte; te has sentado en la misma mesa que tus Dioses te han preparado para que continúe la fiesta.
Y esa fiesta será interminable, la de tu luz perpetua, que brillará para siempre.
D.E.P.
Desde InfoGuadiato y El Periódico de Peñarroya-Pueblonuevo, Valle del Guadiato, nos unimos al inmenso dolor de la familia y los amigos de Manuel Enrique Sánchez por tan triste e inesperada pérdida.
SERGIO DELGADO CINTAS





























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