El paragüero es mueble que surgió con la popularización del paraguas entre los siglos XIX y XX, evolucionando desde un simple recipiente para guardarlo hasta un elemento decorativo que refleja la hospitalidad. Los paragüeros, también conocidos como “árbol del pasillo”, se fabricaron en diversos materiales como cerámica, metal, madera o plástico para adaptarse a diferentes estilos y decoraciones de interiores. A partir de este objeto de uso cotidiano, nació el paragüero como mueble auxiliar para mantener los paraguas ordenados y secos en la entrada de nuestras casas.
Dada esta introducción, ya sabréis por dónde va el personaje que vamos a tributar este sábado. Entrado ya el otoño, y cercana la feria de Peñarroya, tenemos el placer de rendirle el merecido homenaje a Rosa María Romero Sánchez, la hija mayor de Nicolás Romero y Lola Sánchez, la familia de “los paragüeros”. Le decían los paragüeros porque sus abuelos y familiares se dedicaban a arreglar los paraguas rotos, de ahí el apodo familiar.
Una extensa familia de ocho hijos, donde Rosa Marí, desde bien pequeña, se hizo cargo de la familia numerosa, siendo nunca mejor dicho el paraguas y la manta donde se refugiaban sus siete hermanos en los días y las noches más lluviosas y frías. Amante a su familia, y sobre todo a sus hermanos más pequeños, los críos con mucho orgullo tras fallecer su madre con apenas corta edad de sus dos hermanos más benjamines.
Se casó con un gran hombre, Juan José Jaén, ese marido que ha sabido jugar también un papel no solo de padre de sus hijos, sino también de los hermanos, sobrinos y nietos de los hermanos de Rosa Marí. Él, igual que ella, ha sabido unir a su familia en los peores momentos, y de todas han salido gracias a ese buen entendimiento y cariño que les supo dar Rosa Marí: mujer trabajadora, luchadora y sufridora.
Y no solo ha atendido a su familia, sino que ha estado más de treinta años en un quiosco en la calle Barrionuevo, camino del cementerio de Peñarroya, y ha sido precursora tanto de la Semana Santa de Peñarroya como de la Cruz de Mayo de su barrio. Siempre que se le ha necesitado, siempre ha estado ahí para gustosamente ayudar a sus vecinos y, cómo no, a su familia.
Sus dos hijos, Rosa María y Joaquín Manuel, unos hijos que han sido esa base donde se ha cimentado lo mejor de la palabra amor. Ya no digamos lo que suponen para Rosa Marí sus cuatro nietos: son esa belleza perfecta de una familia que ha conseguido que la familia sea lo prioritario por encima de otras cosas que, aunque valor tenga, como la familia no hay algo más valioso para Rosa Marí.
Mujer querida en el pueblo, que ha hecho mucho por él, y que tuvo su recompensa con un bonito homenaje que le dio la Sacramental Hermandad y Cofradía Nuestro Padre Jesús Cautivo, Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza el año pasado. Una culminación a una vida llena de entrega y dedicación a su pueblo, que tuvo una emocionante recompensa.
Seguro que su familia está muy orgullosa de ella. Es pura ternura; su carácter abierto y social la hacen ser muy querida desde que la conoces por primera vez. Aunque su familia proviene de Extremadura, ella es nuestra, es de aquí, una vecina que ha nacido y crecido en el barrio alto del distrito de Peñarroya. A mucho orgullo de tener una vecina y una amiga como ella, que merece ser parte de esta sección, porque persona como Rosa Marí es digna que aparezca en nuestra sección, donde queremos darle ese espacio y ese valor a nuestros vecinos y vecinas que han hecho grande a nuestro pueblo.
Rosa María es una de ellas, y seguro que le hará mucha ilusión. Su solidaridad, su amabilidad y su respeto hacia sus vecinos a Infoguadiato no se le ha pasado por alto. Ha cogido nota y, por nuestra querida vecina y amiga Rosa Marí, va este artículo de forma novelada para que tenga un grato recuerdo de este medio de comunicación y del redactor de este artículo, que hacen posible esta bonita y entrañable sección.
Gracias por ser como eres, Rosa María.
No cambies nunca.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS





























Que bien escrito, Sergio, y que verdad todo lo que dices.
Me he acordado mucho de esta familia, de mi infancia y de mi madre. Enhorabuena Rosa Mari.