Estoy seguro de que nadie dispara contra mí.
Los pájaros anidan ahora, en verano, para emigrar en invierno en busca de un clima más placentero.
No solo los animales buscan mejores condiciones; también los seres humanos.
Hastiados del ahogo perenne de este sistema de consumismo parlante y fehaciente, en el que el rico se satisface con el talonario y el pobre se enriquece a base de trabajo esclavizante, siendo además menospreciado por el ponderado y poderoso «Don Dinero».
Y me refiero a las ruinas románicas, a esa época medieval donde hasta las torres más altas han caído.
Ahí estará el afamado justiciero del destino para dictaminar su sentencia.
La infinita resistencia: la voz del pueblo.
Te reclaman, y a los hechos me remito.
Te sentirás salvada, querida España, si nos quitamos la careta y nos ponemos una cómica, como hacían los juglares hace ya unos cuantos siglos: para hacer sonreír a los demás.
Sonría, por favor.
Me gustaría que sonriéramos todos un poquito, y que nos riéramos de nosotros mismos.
La vida son dos días, y ya hemos vivido uno.
Sopla el viento, y mi casa está cercada por los rugidos de las olas del mar a sotavento.
Rumbo a lo desconocido. Todo por descubrir.
Sin más premisas: SONRÍA, POR FAVOR.
ME EXPRESO Y QUIERO QUE TÚ TAMBIÉN SONRÍAS, POR FAVOR.
Y tú, ¿te expresas?
¿A qué esperas para leer esta nueva cápsula emocional, en exclusiva para los lectores y lectoras de InfoGuadiato?
Sergio Delgado Cintas






























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