La conquista de las mujeres que batallan y han batallado contra la maldita batalla del cáncer se hace esperanzadora con personas como nuestra homenajeada de hoy sábado, nuestra amiga y vecina, Teresa Luna Zafra.
Es la persona que está ahí para consolar, ayudar y hacer más llevadero el dolor a las demás mujeres que acuden a la asociación AECC (Asociación Española Contra el Cáncer).
Siempre ha llevado una vida discreta y sencilla. Sabe lo que es esta terrible enfermedad, por eso pone toda su energía y fuerza junto a sus compañeras en la asociación. Es la cara visible como presidenta desde que se creó hace ya más de una década.
Teresa es sensibilidad y dulzura llevadas a lo colectivo. Nunca trabaja ni ayuda para lo individual. Una mujer que asume sus roles y delega cuando hace falta, para estar ella en la sombra.
Muy familiar, conserva todas las amistades de su infancia; una señora en toda regla que ha conquistado los corazones de sus vecinos y vecinas con actitudes positivas y alentadoras.
Hoy los focos giran hacia ella, para que su luz brille. A continuación, de forma novelada, relatamos la vida maravillosa e intensa de Teresa Luna Zafra:
En Peñarroya-Pueblonuevo, donde las casas guardan memorias en cada rincón y las familias se tejen con hilos de amor y carácter, nació Teresa Luna Zafra. Segunda hija de Miguel Luna y Antonia Zafra, pero primera en responsabilidad: desde pequeña la vida decidió confiarle un papel que ella aceptó sin protestas, el de sostén de todos.
Sus hermanos —Rafael, el mayor; Toni; y Paco, el pequeño— siempre supieron que, aunque el carnet dijera otra cosa, Teresa era la hermana mayor de corazón. Era la que acudía la primera cuando algo fallaba, la que cargaba con más de lo que le tocaba y la que aprendió a cuidar antes incluso de saber que aquello tenía un nombre: generosidad.
Con los años, la vida le regaló un compañero a la altura de su entrega: José Luis Hernández. Juntos formaron una familia preciosa con sus tres hijas, Teresa, Clara y María, que crecieron viéndola entregarse al mundo con la misma naturalidad con la que otros respiran.
Trabajó durante años en Aprosub, hoy Futuro Singular, donde volcó su vocación y sensibilidad. Más adelante, un problema de salud la obligó a frenar ese camino profesional. Lo hizo con serenidad y valentía, centrando sus fuerzas en la recuperación y en estar junto a sus hijas en una etapa importante de sus vidas. Esa decisión marcó una nueva etapa llena de entrega familiar.
Superado lo más difícil, dedicó su tiempo a lo que hoy es su misión más profunda: la Asociación Contra el Cáncer. No lo vive como obligación, sino como una forma luminosa de transformar su experiencia en ayuda a los demás. Allí acompaña, escucha, consuela y anima. Su “hobby”, como ella lo llama, es sanar corazones.
También asumió con orgullo el cargo de secretaria de la Hermandad de San Bernardino, heredando el puesto de su padre Miguel, uno de los fundadores. Un gesto que habla de raíces, tradición y amor familiar.
Los niños la adoran. Sus sobrinos nietos, Rafael y Adrián, la buscan como quien busca refugio. Tiene ese don: una mano cálida, una sonrisa que calma, esa energía incansable de las personas buenas de verdad. Muchas tardes son suyas, y ellos la quieren como si fuera otra abuela adelantada en el tiempo.
Teresa es inquieta, creativa, siempre con algo entre manos: manualidades, viajes improvisados, nuevas recetas, dulces que alegran mesas y corazones. Su familia es su brújula y siempre encuentra tiempo para todos, como si el reloj le hiciera favores.
Entre las historias familiares destaca una anécdota que define bien su carácter. Su hermana pequeña, encaprichada del flequillo de una modelo de televisión, le pidió uno igual. Teresa no dudó: tijeras en mano y sin que su madre se enterara, ejecutó el corte como si fuera una estilista experta. A su madre no le hizo mucha gracia, pero para ellas se convirtió en un secreto divertido y entrañable que aún hoy hace sonreír.
Teresa Luna Zafra es eso: la mujer que siempre está, la que da sin esperar, la que sostiene, acompaña y mejora la vida de quienes la rodean.
Un corazón grande, firme y lleno de luz.
Un ejemplo silencioso.
Un orgullo para su familia, para su pueblo y para todos los que la tienen cerca.
No hay cosa más hermosa que ver reconocida tu labor. Teresa es una de esas historias que dejan huella.
Sus amigos de Infoguadiato le quieren dedicar este merecido homenaje a tantos años de esperanza y apoyo a las mujeres que han sufrido cáncer en el pueblo y la comarca.
Una mujer fantástica que nos ha demostrado que el cariño y el afecto son mutuos, con el respeto con que siempre hemos tratado su figura.
«No hay mayor emoción que dar una ración de cariño doble al que no conoces».
Frase de Sergio Delgado Cintas dedicada a Teresa Luna Zafra, porque ella da ese cariño por partida doble incluso a quien conoce por primera vez.
El equipo de redacción de Infoguadiato puede dar fe de ello.
Nada ni nadie detendrá esa eterna sonrisa.
No cambies nunca, amiga y vecina.
Te queremos mucho.
Te lo mereces, Teresa.
Sergio Delgado Cintas






























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