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El paso de la borrasca Claudia por la provincia de Córdoba dejó una estela de incidencias que concentraron buena parte de su impacto en municipios del norte como Peñarroya-Pueblonuevo, Belmez, Fuente Obejuna y Espiel, además de otros puntos especialmente castigados por las lluvias. Aunque los Bomberos de la Diputación atendieron una veintena de intervenciones en toda la provincia, estas localidades registraron algunas de las anomalías más significativas y de mayor riesgo.
En Peñarroya-Pueblonuevo, uno de los incidentes más destacados fue la caída de un cable con tensión sobre el acerado de una calle, un episodio de evidente peligrosidad que obligó a una actuación urgente para evitar riesgos a los peatones. También allí se registraron inundaciones en la calle Constitución, lo que requirió achiques y control de daños en viviendas y comercios.
El municipio vecino de Belmez vivió igualmente una noche complicada. Los bomberos tuvieron que intervenir por la caída de un canalón sobre el tendido eléctrico, una situación que generó inestabilidad en la red y obligó a asegurar la zona. Además, se reportó la caída de una farola, un hecho que refuerza la fragilidad de determinadas infraestructuras ante lluvias intensas y rachas de viento asociadas a la borrasca.
En Fuente Obejuna, la intervención se centró en la carretera CO-7403, donde un desprendimiento ocupó uno de los carriles a la altura del punto kilométrico 25. La acumulación de agua y la debilitación del terreno provocaron la caída de materiales, lo que obligó a regular el tráfico y asegurar la vía.
Por su parte, la localidad de Espiel también presentó un episodio significativo: la evacuación de dos bloques de pisos en una zona inundable. El aumento del caudal en áreas bajas obligó a trasladar a los vecinos y recomendarles pasar la noche en casas de familiares. La actuación preventiva evitó males mayores, pero puso en evidencia la vulnerabilidad de determinadas zonas residenciales.
Aunque otros municipios como Montilla, Almodóvar del Río o Posadas también sufrieron rescates y achiques de agua, las anomalías detectadas en la zona norte destacaron por su complejidad: infraestructuras eléctricas dañadas, desprendimientos, inundaciones urbanas y evacuaciones de viviendas. La borrasca Claudia ha vuelto a subrayar que, pese a la rápida respuesta de los servicios de emergencia, existen puntos donde la capacidad de drenaje, el estado de instalaciones y la geografía siguen siendo factores de riesgo ante episodios meteorológicos severos.






























Bueno pues vayan tomando nota sobre los amasijos vergonzosos de cables que además de ser algo que altera la estética de nuestras calles entrañan un enorme peligro para todos Los ayuntamientos deben de obligar a las compañías eléctricas y de telecomunicaciones a retirar el cableado obsoleto y mejorar sus instalaciones ya puestas encauzando su instalación hacia el soterramiento de los mismos de forma progresiva como objetivo a corto ,medio y largo plazo así como su soterramiento en nuevas urbanizaciones .Cada vez hay mas concienciación y mas presión para mejorar la seguridad pública ,la estética del paisaje y la fiabilidad del suministro. Si viniesen varios días así .imagínense lo que puede ocurrir .Los ayuntamientos entre otras muchas cosas están para velar por la seguridad de la población por lo tanto tienen motivos mas que suficientes para exigir el soterramiento