En México y en los países africanos tienen una manera muy peculiar de despedir a sus seres queridos: son altamente venerados e idolatrados esos cuerpos inertes que ponen rumbo a un mundo mejor y los despiden con músicas y bailes para que la despedida sea más lúdica y poder así, a través de esos rituales, darles el último adiós con una sonrisa.
Volviendo a nuestro país y a nuestro pueblo, Peñarroya-Pueblonuevo, conocemos a una empresa funeraria que ha sido legendaria y pionera, dando servicios en tiempos pasados cuando se velaban los cuerpos en los domicilios. Los ataúdes eran de madera, pero siempre con el trato y con las formas adecuadas para preparar un buen velatorio y mejor entierro.
Por las manos de Fernando López han pasado generaciones de peñarriblenses a través de su empresa familiar, Funeraria «Alto Guadiato». Fue además socio fundador del actual Tanatorio Alto Guadiato, toda una referencia en la zona norte de Córdoba.
Empezaría desde muy joven con su padre; junto a él aprendió el oficio de enterrar de la mejor manera posible a un ser querido, y lo ejerció hasta su jubilación de manera impecable e inmejorable.
De ideas profundas y de pensamiento socrático, a través de las preguntas encontraba las respuestas como buen alumno aventajado del filósofo griego. En su «mayéutica funeraria» halló todas esas cuestiones entre la vida y la muerte que se hacían sus vecinos y vecinas.
El liberalismo también ha formado parte de su vida, protegiendo su propiedad privada y su economía, siguiendo los pasos de John Locke y Adam Smith.
Tere Romero se convirtió en esa compañera de viaje que le aportó toda la sensatez y el saber estar que necesita todo hombre inquieto y testarudo. Pero lo mejor que le pudo pasar a Fernando fue encontrar a aquella fémina leal y honrada, como la encontró Julio César.
Pronto empezó a navegar en ese transatlántico funerario que atravesó todos esos mares del sur. Como complemento a la funeraria abrieron una floristería, cuya dueña fue su mujer; actualmente la lleva su hija Mayte.
Entre los conocimientos que adquirimos en la vida está llevar la muerte de un ser querido de forma prudencial y silenciosa. Y a la muerte de su hijo mayor, Fernando, se unieron dos cosas antagónicas: Fortaleza y Debilidad. Cuando la muerte te acecha demasiado joven y de forma inesperada, como le sucedió a su primogénito, se suele llevar la pérdida con rabia y dolor, mucho dolor: una herida que quedará sin cerrarse en la familia López Romero.
Su familia, tanto sus dos hijos actuales, Mayte y José Luis —el benjamín de la familia, un autónomo currante desde pequeño en la empresa familiar y después en «Mármoles Guadiato», que tuvo que dejar por motivos personales— saben que la figura de su padre ha sido muy importante en la vida del tejido empresarial de nuestro pueblo, comarca y provincia. Por ello, José Luis sigue los pasos de su padre ejerciendo sus labores en una empresa de mudanzas.
Cabe destacar que este importante e influyente empresario tiene cuatro nietos y tres bisnietos. Ha conseguido que sus amigos lo llamen todos los días para echar su partida de cartas y dominó en el Bar Porras y en el Hogar del Pensionista «El Jardín». Un círculo de amigos de toda la vida y vecinos que nunca lo han dejado solo, sobre todo en los momentos más difíciles.
El hombre deambula muchas veces entre la soledad y la animadversión, pero Fernando ha sabido no encerrarse y, nunca mejor dicho, no enterrarse en vida. Sabe que no está solo y que le acompañaremos en este precioso viaje para que sea feliz. Esa felicidad le llega también con este homenaje literario que le hemos realizado con todo nuestro cariño y afecto desde Infoguadiato.com. Seguro que estará satisfecho de que le hayamos hecho este particular tributo a un personaje histórico viviente de nuestro pasado y presente.
Esta sección va dirigida también a nuestros jóvenes, para que conozcan la trayectoria y la valía de sus vecinos y vecinas, y para que sepan adquirir valores como amar a su pueblo. Ese amor empieza por querer a los habitantes que habitan en él.
Fernando López es uno de ellos, y uno de los nuestros.
Y su figura es digna de resaltar y destacar en vida, como ahora mismo estamos haciendo.
Querido Fernando, gracias por tu gentileza y por hacer aún más grande nuestro pueblo.
Te queremos mucho desde este medio de comunicación, que es el tuyo también.
Sergio Delgado Cintas





























Enhorabuena a Fernando, nuestro primo Fernando de toda la vida, a su Tere y a sus hijos.
Y Enhorabuena a Sergio, por haber escrito esta semblanza tan bella y tan real.
Os quiero